Lipofilling, la técnica más revolucionaria de cirugía estética

Lipofilling, la técnica más revolucionaria de cirugía estética

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Nadie está del todo contento con su cuerpo. Afortunadamente, hoy en día podemos arreglar aquellas partes de nuestro cuerpo que nos nos gustan. La cirugía estética ha avanzado mucho en los últimos años, usando técnicas que son cada vez más eficaces y menos invasivas, agilizando así el proceso de recuperación del paciente.

se trata de remodelación corporal, una de las técnicas más avanzadas que viene aplicando el cirujano plástico en Barcelona es el uso del lipofilling.

¿Qué es el lipofilling?

La lipotransferencia ha supuesto toda una revolución en el ámbito de la cirugía estética. La técnica consiste en llevar a cabo una liposucción de la grasa de aquellos lugares del cuerpo en los que se ha acumulado en exceso y aplicarla posteriormente en otras zonas del cuerpo que se desean aumentar de volumen.

El lipofilling es una liposucción a baja presión en la que se utilizan jeringuillas en lugar de cánulas. Al tratarse de agujas de un grosor muy fino, no quedan cicatrices.

Esta intervención es algo así como un dos en uno, el paciente reduce volumen en las zonas en las que le sobra y a cambio puede añadir volumen en otras partes de su cuerpo. Además, tratándose de grasa proveniente del mismo paciente, no hay ningún riesgo de rechazo.

Las zonas de las que se suele extraer la grasa son principalmente las caderas y la zona del abdomen. La grasa extraída se somete a un proceso de preparación y se injerta con ayuda de unas pequeñas cánulas en la zona a tratar.

Las zonas que más habitualmente se rellenan son el pecho y los glúteos, consiguiendo así más volumen de una forma más natural que a través de los implantes de silicona. La grasa también puede aplicarse para rellenar depresiones corporales que puedan ser causa de un accidente o una cirugía previa.

Desarrollo de la intervención y recuperación

En función del volumen de grasa que se tenga que extraer y de las zonas a tratar, la intervención puede hacerse incluso con anestesia local y bajo régimen ambulatorio. En otros casos será necesaria la hospitalización y el uso de anestesia general.

Tras la intervención el paciente puede volver rápidamente a su vida normal, teniendo en cuenta algunas precauciones durante las primeras semanas.

Como es habitual en prácticamente todas las cirugías, los resultados definitivos no se pueden valorar hasta pasados seis meses desde la intervención, aunque a los dos o tres meses ya se puede comprobar cual es el grado de grasa que ha prendido y cual es el grado de grasa que ha sido reabsorbida por el organismo.

Fuente: vogawoman.com